La orden de los asesinos, ¿espías o terroristas?

23 Diciembre 2015
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1. Introducción

La orden de los asesinos, fundada en 1071 por Hassan Ibn Sabbah, también conocido como "el viejo de la montaña", ha estado desde su formación oculta bajo un oscuro velo de misticismo y repleta de misterios, que nos han llegado hasta la actualidad. Esta orden, creada para preservar la doctrina musulmana chií en contraposición a la sunní, fue ganando con el tiempo más adeptos en el mundo musulmán gracias a la utilización de ciertas tácticas en el logro de sus objetivos, que la hicieron famosa en el mundo entero, no solo por la efectividad de sus miembros, sino por la fría brutalidad con que trataban a sus objetivos.

En la actualidad se ha considerado a esta orden como la precursora del actual terrorismo yihadista, llegando incluso a ser comparado Osama Bin Laden con el "viejo de la montaña". Esta situación se ha debido a la poca información que nos pudo llegar de aquella organización a raíz de la destrucción de su archivo principal en Alamut, tras la invasión de los mongoles, que terminó con la orden, por lo que en la actualidad tan solo se habla de la orden de los asesinos en foros de debate en internet, en los que se maneja una gran parte del falso mito que se forjó con el paso de los siglos por errores de interpretación y falta de conocimiento, habiéndose realizado películas y videojuegos basados en la orden, entremezclando junto con la historia real el mito que de ella ha quedado, y cierta fantasía de nueva creación, lo que hace todavía más difícil distinguir la realidad de la invención. Ello incide en que se saquen de contexto tanto las acciones que fueron llevadas a cabo por la organización como los fines que persiguieron sus componentes, lo que la hace parecer un simple grupo radical, como podrían ser calificadas las diversas organizaciones yihadistas que hoy operan por el mundo.

Sin embargo, el conocimiento de ciertos aspectos de la organización y medios de actuación de la orden, podrían suponer errónea esta asimilación, lo que conllevaría a considerar que la orden de los hassassin sea algo distinto a una simple organización criminal o una banda de asesinos, puesto que sus ramificaciones, modus operandi, estrategias y actos pueden recordar a organizaciones que operan en la actualidad, y que muy poco tendrían que ver con el propio terrorismo organizado, pero que no se muestran tan evidentes por el mito que siempre le ha rodeado.

Trataremos de analizar esta orden, sus conclusiones nos servirán para catalogarla con la finalidad de ponerla en el lugar que por su auténtica historia merece. Para ello, comenzaremos por tratar de arrojar algo de luz sobre algunos de los mitos que desde su creación la han acompañado, basándonos en los datos científicos de que disponemos hoy en día, así como en la opinión de autoridades sobre la materia. Por otro lado analizaremos los elementos básicos utilizados en el proceso de especialización y aparición de los servicios de inteligencia explicados por el Prof. Dr. Antonio Díaz, en comparación con las características propias de la orden, buscando similitudes o diferencias que nos permitan realizar una catalogación efectiva. Por último, compararemos algunos de los procedimientos utilizados por los miembros de la orden con actividades llevadas a cabo por servicios de inteligencia actuales, buscando nexos de unión entre ambos. Con todo ello confiamos en poder dar una respuesta a la calificación real sobre el tipo de organización que fue la orden de los asesinos de Hassan Sabbah.

2. Destruyendo mitos

Uno de los mitos más grandes de los hassassin viene dado precisamente a raíz de su nombre, ya que se considera que la palabra asesino viene de "bebedores de hachís", debido a la creencia del control mental que "el viejo de la montaña" poseía sobre sus adeptos al suministrarles esta droga y que, junto con las delicias del vergel creado en Alamut para simular el paraíso de Allah, conseguía con ello una sumisión total y absoluta de los nuevos adeptos a las órdenes y designios de este gran maestre.

El propio Marco Polo menciona en sus escritos a dichos asesinos, y relata este mito del hachís, siendo el primer occidental en tener contacto con la leyenda, si bien lo que escribe no es más que parte del halo de misticismo con el que, muy inteligentemente, se rodeaban sus personajes. La posterior importancia en los relatos de Marco Polo ayudó a extender esta idea errónea del origen del nombre de los asesinos y del consumo habitual del hachís por parte de sus miembros; al igual que en el mundo musulmán, los enemigos de Alamut extendieron esa idea con el fin de desprestigiarlos. Sin embargo, Amin Maalouf considera que esa idea es errónea y que atiende más a intereses contrarios a la orden que a la realidad

Hoy en día sabemos que si bien el hachís tiene importantes efectos sobre la psique humana, es bastante difícil que los miembros de la orden pudiesen ser grandes adictos a esta sustancia, puesto que los efectos derivados de su consumo habitual aumentaría la dificultad de sus, ya de por si, peligrosas misiones.
Como podemos extraer del documento que en 2007 publicó la Delegación Nacional para el Plan Nacional Sobre Drogas del Ministerio de Sanidad y Consumo, el consumo de hachís no tiene efectos en su consumidor únicamente durante su uso, sino que, debido a sus propiedades, la llegada al cerebro de la misma es muy rápida, mientras que su eliminación resulta más lenta, pudiendo quedarse allí alojada días o semanas después de haberla consumido por última vez, lo que hace que un consumidor habitual intoxique su cerebro de un modo que sea muy complicado liberarlo de estos efectos adversos en un breve lapso de tiempo. Inmediatamente tras su consumo se produce un efecto conocido como la "borrachera cannabica", que, entre otros síntomas, produce taquicardia, descoordinación de movimientos, risa incontrolada, somnolencia, alteración de la memoria, de la atención y de la concentración, por lo que si un miembro de la orden consumiese hachís en los instantes inmediatamente anteriores a una de sus ejecuciones -como dice el mito-, le sería a éste realmente complicado poder pasar inadvertido ante su víctima, así como poder llevar a cabo cualquier asesinato siguiendo correctamente un procedimiento previamente establecido.

Tras el consumo de la droga vendría otra serie de efectos que también complicarían una tarea tan sutil, como es llevar a cabo un asesinato; estos serían la sensación de somnolencia, relajación o de lentitud en el paso del tiempo, aumento del ritmo cardíaco y de la tensión arterial, percepción distorsionada, empeoramiento del tiempo de reacción y de la atención, dificultades para pensar y solucionar problemas y dificultad de coordinación. Como puede comprobarse, todos estos efectos son una mala compañía para la mano que pretenda manejar con destreza un puñal.

De este modo vemos que si debido al consumo de hachís, un adicto está dispuesto a cumplir cualquier misión que se le encomiende para poder recibir su dosis de narcótico, éste no será el candidato más adecuado para cometer un asesinato sigiloso. Esta idea acerca del no consumo de hachís por parte de los asesinos es también mantenida por Maalouf, el cual en su obra lo defiende a través del ejemplo de una de sus actuaciones.

Una explicación más convincente y que podemos observar incluso en la actualidad, es la sumisión a los designios de otro por la convicción que otorga la fe absoluta. No cabe duda de que la orden de los asesinos se fundó con un propósito religioso de preservar la pureza de la rama chií contra el sunnismo. Por ello, se puede suponer que los integrantes de la orden de los asesinos eran musulmanes chiitas que se oponían a la doctrina sunní, y afirmar que con el grado suficiente de radicalismo vehemente, una persona puede pasar de criticar las creencias de otro a asesinarlo, si con ello cree que cumple con los designios divinos.

Aquí podríamos ver una similitud con el terrorismo yihadista, pero si profundizamos un poco en el tema vemos que esa igualdad es solo en la forma y no en el fondo. Este supuesto se debe a que los ataques de los asesinos era contra hombres que ostentaban el poder de las ciudades y que se oponían a Alamut, o que defendían creencias contrarias a las de la orden, sin embargo la población civil nunca era atacada, es más, la idea era que con los asesinatos públicos de hombres poderosos, salieran de entre la multitud nuevos adeptos para la orden que, viendo las proezas de los feday, quisieran seguir su mismo camino en pos de la lucha contra la creencia enemiga o el poder opresor.

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