Conversación con Miguel Delibes

09 Diciembre 2013
(0 votes)
Autor 

Desde hace casi cincuenta años viene regalándonos las más hermosas páginas escritas en lengua castellana. De alguna de sus novelas -"El camino", por ejemplo-ha vendido más de un millón de ejemplares. Ha cosechado en justo reconocimiento todos los galardones que se pueden conceder a un escritor -el último el Cervantes-, aunque incomprensiblemente no tiene el Nobel. Es Miguel Delibes, narrador irrepetible, maestro de periodistas, defensor de la cultura rural perdida y de una Castilla agónica que ha diluido sus raíces en empresas universales; cazador que defiende el equilibrio de la vida y crítico frente a la ambiciosa degeneración humana que destruye la naturaleza.

Septuagenario y moderadamente voluptuoso, Delibes vive en el corazón de Valladolid lleno de austeridad. Su mundo no es el del dinero, sino el de los libros. Hace un tiempo decidió detenerse ante el abismo porque la cabeza le decía que estaba perdiendo la cabeza. Pero en su casa viven con él, con sus hijos y junto a sus nietos, el Azarías, Daniel el Mochuelo, el viejo Eloy, Lorenzo el cazador, el señor Cayo y tantos otros personajes a los que ha dado vida y quien sabe si serán estos mismos los encargados de empujar a don Miguel a parir algún otro. Animador de los valores, su dolida alma castellana siente nostalgia e infinita pena cuando mira a la Castilla que le dio la vida, por haber matado palabras hermosas como parva, beldar o quitameriendas. Le preocupa la perdida de las raíces porque puede llegar un momento de

dispersión, que como dice Daniel el Mochuelo, el niño de once años que la ciudad quiere arrebatar del campo, va a llegar un momento en el que ya no sepamos distinguir entre una boñiga y un cagajón.

SUMARIOS

* El novelista lo que hace es mover una serie de máscaras que, en buena medida, portan una parte del escritor, bien de lo que él piensa, o una parte de sus propias experiencias.

* Algunos han interpretado lo de pararme al borde del abismo y no escribir una letra más, en el sentido de que iba a dejar de escribir. No, yo dejare de escribir en el momento en que los personajes no me requieran y no tenga nada que decir.
* En la creación literaria, los momentos más tensos los vivo cuando estoy dando a luz un argumento, cuando estoy pariendo una novela. He pasado momentos de tensión con casi todos los libros.

* Cuando se está escribiendo llega un momento en el que se percibe una fluidez extraña, como una especie de abstracción de todo lo que le rodea, donde incluso oye voces o vé moverse a esos personajes y parece que hay una mano ajena que le está dictando lo que debe escribir.

* En España nos quejamos un poco de vicio al decir que se lee poco cuando se tiran cien mil ejemplares de una novela. Cuando Baroja y Azorín escribían, si vendían una edición de tres mil ejemplares, se compraban unas botas nuevas de contentos que se ponían.

* Nada termina con nada. Si la televisión se preocupase de darnos programas menos idiotas de los que nos están dando, se fomentaría el interés por la cultura, por lo nuevo.

* Pienso que he elevado a acta notarial la desaparición de una cultura campesina que va a ser sustituida por otra cosa. Hoy se ha perdido el idioma campesino.

* Los jóvenes no saben nada, ni de pájaros ni de plantas, ni le pueden orientar. Saben simplemente accionar la palanca de cambios del tractor o de la cosechadora, pero no les pregunte usted nada de esa sabiduría natural que tenían antiguamente los viejos.

* Ya no existen palabras como parva o quitameriendas, que son palabras hermosas. Tengo una pena grande, no porque el idioma pierda vocablos, sino porque se sustituyen por los neologismos.

* Cada vez se pone mayor énfasis en la sociedad española en el dinero. Y no creo que esto se haya producido por generación espontánea. El mismo poder oficial se ha preocupado de ello.

* Al mismo tiempo que se idolatra al dinero, van surgiendo grupos que se preocupan de cosas tan fundamentales como la naturaleza. Quiero decir con esto que no he perdido la esperanza.

* Al comenzar el verano, las residencias de viejos se llenan y los perros son abandonados en las carreteras o en los campos. Es una señal evidente del mal camino que lleva la actual civilización.

* En una sociedad que lucha por el dinero no nos puede chocar que existan tantos casos de corrupción. La gente que ve el acceso a un dinero fácil no vacila a la hora de extender la mano.

* Que el sol, en lugar de ser una cosa buena para la vida del hombre, se convierta en un peligro, me parece atroz. No se puede esperar al año 2.000 para tomar medidas, cuando ya se están muriendo personas por causa de la falta de ozono.

* La idea de la muerte surgió muy temprano en mí. Muchas veces me he preguntado cuándo se gestó en mí ese temor, por qué temía a la muerte, que no era a la muerte propia sino a la ajena, y he llegado a la conclusión de que lo que influyó en mí es que mi padre se caso mayor.

* Desde el punto de vista de la razón, veo tan difícil que una explosión organice un mundo como el nuestro y un universo como en el estamos, como pensar en la existencia de un ser creador.

* No sé si es comodidad o el afán de volver a tu fe de niño, pero quiero creer en la existencia posterior de algo. Entre otras cosas para que al fin conozcamos el sentido de los justo y de lo injusto.

* El castellano vive convencido de que hizo un alto papel en la historia, y ahora simplemente sobrevive.

* Me interesa y preocupa la política, pero me parece un mal necesario. Si los hombres estuviéramos más educados, me parece que la forma anárquica de vivir sería la más cómoda.

* Sería preferible que nos dijeran que España va a ser tierra de pastos para las ovejas, para ganado, o tierra de caza para los europeos y playas para descansar los europeos, como la California de Europa

Pregunta -¿Es cierto que su vida se ha diluido entre los personajes que ha creado en su novelas? ¿Tan fuerte es la identificación entre el escritor y los protagonistas que inventa?

Respuesta -En mi caso ha sido así. Esto le ocurre en mayor o menor medida a todos. Cuando estoy metido en una novela, las 24 horas del día no me son suficientes. A mí el gestar una novela y escribirla me lleva mucho tiempo, y durante ese tiempo, no vivo más que para esa novela. Si luego resulta que ha hecho usted 50 libros a lo largo de 50 años, en los que ha estado absorbido por los temas de las novelas y por los personajes, para crearlos de una forma humana y convincente, te das cuenta que te han robado buena parte de tu vida. Pero esto no quiere decir que yo renuncie... No quiero decir que si me dieran otra vida, no elegiría esta. Naturalmente, el novelista tiene sus compensaciones. Ha creado unos personajes vivos, ha manifestado sus ideas a través de ellos, de sus bocas, y les ve ya encerrados, acomodados en un libro con arreglo a lo que él imaginó. Lo cual no deja de ser una compensación para el escritor.

P -¿Cuál es el balance que podría hacer de toda su creación literaria en unos momentos en los que ha dejado de escribir?

R -Quizá pueda parecer más o menos exagerado, pero mi punto de vista es éste que acabo de expresarle. Los personajes me han llevado una gran parte de mi vida, posiblemente porque yo me he exigido mucho en su creación, de forma que estos fueran convincentes. Pero como también dije en Alcalá de Henares, en la entrega del Cervantes, uno tiene los pies en el suelo, y cuando en tu vida ordinaria ocurre un acontecimiento conmovedor, como puede ser el nacimiento de un hijo, o la enfermedad de una persona querida, entonces, automáticamente, se vuelve de esa ausencia momentánea y te incorporas a la vida. A mí me ocurrió concretamente cuando murió mi mujer. Estuve tres o cuatro años sin hacer novelas. Mis amigos me decían: "si eso te distraería". Pero no es una cuestión de distraerse. Una novela se vive o no se vive. Si se vive, una novela puede salir bien -no digo que porque la viva usted vaya a salir bien seguro-, pero si no se vive, de ninguna manera puede salir bien.

P -¿Hay un sentimiento trágico en la creación de unos personajes, en la narración de una novela? ¿Cómo lo siente usted?

R -No es necesariamente un sentimiento trágico. Yo tengo tan sólo dos libros que para mí han constituido un gozo a la hora de escribirlos: "Diario de un cazador", donde lo pasé muy bien y "Mi vida al aire libre", un libro que he hecho sobre los deportes que practiqué, naturalmente sin éxito espectacular, pero en los que me divertí mucho ejercitándolos. El resto me han producido una mezcla de placer y dolor a la hora de crearlos, tanto por las peripecias que uno está narrando, como por la dificultad o facilidad que se tiene para escribirlos. El día que aquello sale bien, te sientes un poco como Dios, un creador, pero el día que sale mal, o que no sale y que se va a trompicones, ese día te toca sufrir.

P -Cuál es el que más dolor le ha provocado?

R -Eso es algo que no se puede medir. Aunque en líneas generales los libros que más me ha costado desarrollar son los más complejos en su estructura, como "Madera de héroe" y "Mi idolatrado hijo Sisí". Este último me llevó dos o tres años pensarlo y hacerlo.

P -Pero que fue quizá uno de los que más satisfacción inicial le dió, ¿no?, porque, independientemente del premio Nadal,
le puso en el camino del éxito literario.

Prev
Next »

Post comment as a guest

Attachments

Location

Share:
0
  • No comments found

KOSMOS-POLIS es una asociación sin ánimo de lucro (Ley Orgánica 1/2002) registrada en el Ministerio del Interior y dedicada a la investigación y divulgación de la ciencia política, historia, relaciones internacionales y análisis político

Twitter

Top